El milenio

Un cuerpo mayor de las escrituras proféticas se dedica al asunto del milenio, el cual desarrolla su carácter y condiciones, más que cualquier otro aspecto. Esta era milenaria en el cual los propósitos de Dios serán completamente realizados en la tierra, demanda considerar atención. Es evidente que no podrá haber no habrá ningún reino teocrático sin la presencia personal manifiesta de JESUCRISTO. Toda esa era depende de su regreso a la tierra, tal como fue prometido. Todo lo que exista en el  milenio su origen en el rey que ha de revelarse.

LA DOCTRINA ESCRITURA DEL MILENIO

I.EL MILENIO Y LOS PACTOS DE DIOS CON ISRAEL

Mucho se ha dicho previamente para demostrar que la era milenaria verá el completo cumplimiento de todos los pactos que Dios ha hecho con Israel. Es suficiente demostrar aquí con las escrituras que el reino en la tierra se considera como el cumplimiento completo de estos pactos, que la era milenaria será sustituida por necesidad para cumplir esos pactos.

A.EL pacto con Abraham: Las promesas que Dios hizo  a este pacto con respecto a la tierra y la descendencia se cumplirá en la era milenaria (Is. 10:21-22; 19:25, 43:1; 65:5-9: Jer. 30:22; 23:38; Ez. 34:24; Mi. 7:19:20; Zac. 13:9; Mal. 3:16-18). La perpetuidad de Israel su posesión de la tierra, y su herencia de bendiciones están directamente relacionadas con el cumplimiento de este pacto.

B.El pacto de David: Las promesas Davidicas con respecto al rey al trono a la causa real las cumplirá el Mesías en la era milenaria (Is. 11:1-2; 55:3; Jer. 23:20-26; Ez. 34:23-25; 37:23:24. Os. 3:5; Mt. 4:7-8) El hecho de que Israel tendrá un reino sobre el cual el hijo de David reinará como Rey, está basado en este Davidico pacto.

C.El pacto palestino: Las promesas del pacto palestino  con respecto  a la posesión de la tierra le serán cumplidas a Israel en la era milenaria (Is. 11: 11-12; 65:9; Ez. 16:60-63. 36:28-29, 39:2; Os. 1:10).

Estas referencias a la posesión de la tierra promete el cumplimiento del pacto palestino.

D.El nuevo pacto: Las promesas del nuevo pacto, según las cuales la nación  tendrá un nuevo corazón, el perdón de los pecado, la plenitud del espíritu, se cumplirá en la era milenaria (Jer. 31:31-34; 32:35-39; Ez. 11:18-20; 16:60-63; 37:26; Ro. 11:26-29). Todas las bendiciones espirituales que Israel recibe son cumplimiento de este pacto.

 Se observará de esta manera que la era milenaria es el cumplimiento de todo lo que Dios prometió a la nación de Israel.

II.RELACIÓN DE SATANÁS CON EL MILENIO

Inmediatamente después del segundo advenimiento de Cristo Satanás será atado por mil años.

Satanás, como dios de este siglo (2 Co. 4:4), ha llevado a cabo su obra para derrotar a el propósito y el programa de Dios. La era milenaria ha de ser en que la justicia divina se manifestará (Is. 11:5; 32:1; Jr. 23:6; Dn. 9:24). Ha de ser también la prueba final que Dios le dará a la humanidad caída en las más ideales circunstancias. Toda fuente externa de tentación  debe ser quitada para que el hombre pueda demostrar lo que es fuera de la influencia satánica. Para que pueda haber una plena manifestación de la justicia y una prueba de la humanidad fuera de la tentación externa, satanás debe ser quitado del ambiente. Por lo tanto, en la segunda venida de Cristo, él será atado y quitado de la escena durante todo ese periodo milenario

III.                NOMBRES Y TÍTULOS QUE SE LE APLICAN A CRISTO EN EL MILENIO

Algo de la  múltiple relación que Cristo sostiene con el milenio ha de observarse en los muchos nombres y títulos que se le dan a él en relación con ese periodo, cada uno de los cuales sugiere n algunos hechos de su persona y obra en ese día.

El renuevo (Is. 4:2; 11:1; Jer. 23:5; 33:15; Zac. 3:8-9; 6:12-13).

Este es un nombre de Cristo que se usa en cuatro maneras (1) El renuevo de Jehová (Is. 4:2) es decir el carácter de Cristo como “Emanuel” (Is. 7:14), que habrá de manifestaciones plenamente al pueblo de Israel, ya restaurado y convertido, después del regreso del señor en gloria (Mt. 25:31); (2) El “renuevo de David” (Is. 11:1; Jer. 23:5; 33:15), esto es, el Mesías “del linaje de David según la carne” (Ro. 1:3); manifiesto en su gloria terrenal como rey de reyes y señor de señores; (3) el “siervo el renuevo de Jehová” (Zac. 6:12-13), es decir su carácter como el hijo del hombre, “el postrer Adán” “el segundo hombre” (1 Co. 15:45-47), quien reinara como sacerdote y rey sobre la tierra o sea en el dominio que el primer Adán recibió y perdió.

Jehová de los ejércitos (Is. 24:23; 44:6). Tu Dios, Jehová, justicia nuestra (Jer. 23:6; 33:16) el anciano de Días (Dn. 7:13), el señor (Mi. 4:7), el altísimo (Dn. 7:22-24), el hijo de Dios (Is. 9:6, Dn. 3:25. Os. 11:1), Jehová (Is. 2:2-4, 12:5,6; 7-10, 30:20-22; 40:9-11; Jer. 3:17; 23:5-6; Zac. 14:9). Son todos nombres que muestran que el que reina es verdaderamente Dios una TEOCRACIA.

 La vara de Isai. (Is. 11:1,10), el hijo del hombre (Dn. 7:13), el siervo (Is. 42:1-6: 49:1-7; 53:11), el tallo tierno (Is. 53:2; Ez. 17:22-24) se usan para indicar la humanidad del Mesías y su derecho a gobernar sobre los  hombres debido a su relación con ellos.

La autoridad real del Mesías se  indica en nombres tales como: el rey (Is. 33:17, 22; 44:6; Zac. 14:9), el juez (Is. 11:3-4; 16:5; 33:22; 51:4-5). El legislador (Is. 33:22), el Mesías príncipe (Dn. 9:25-26), el príncipe de los príncipes (Dn. 8:25), en los cuales su derecho al trono y los poderes reales relacionados con el trono se le atribuyen a él.

La obra del rey como redentor que ha de traer salvación alk pueblo se señala en nombres como: El redentor (Is. 59:20), el sol de Justicia (Mal. 4.2).

El que abre caminos (Mi. 2:13), el pastor (Is. 40:10-11, Jer. 23:1,3; 33:16), la Piedra (Is. 28:16; Zac. 3:9), la luz (Is. 60:1-3). De esa manera mediante sus nombres, se presenta el Mesías como el hijo de Dios e hijo del Hombre, que redime y reina durante toda la era del milenio.

 

IV.LA MANIFESTACIÓN DE CRISTO EN EL REINO DE LOS MIL AÑOS

Las escrituras proféticas revelan un número de misterios y manifestaciones relacionados con el Mesías en su segundo advenimiento. El Hecho del segundo advenimiento se revela y establece claramente (Dn. 7:22; Is. 60:2; Ez. 21:27; Hab. 2:3; Hag. 2:7; Zac, 2:8; Mal. 3:1). En su venida se lo verá manifestado como el “hijo de Abraham” (Gn. 17:8; Ga. 3:16) nombre con el cual él tomara posesión de la tierra palestina en el nombre de Dios, e instituirá el reino con la simiente de Abraham é  se manifestara como el hijo de David (Is. 9:7). Él manifestará en todos los órdenes geonológicos de la simiente  espiritual = Cristo. Y también él se  manifestara como el hijo del hombre (Hch. 1:11; 5:27) y  como  tal ejecutará juicio en la iniciación del reino y durante toda esa era. É será el rey de Justicia (Is. 32:1), y rey sobre Israel (Jn. 12:13). Él será el rey de reyes (Ap. 19:16) y rey sobre la tierra (Zac. 14:9; Fil. 2:10) él se manifestara como hijo de Dios (Is. 9:6; Sal. 134:3; Heb. 1:8-10), de manera que pueda decirse “he aquí el Tabernáculo de Dios con los hombres” (Ap. 21:3). En estas manifestaciones él hará la obra de redentor (Is. 59:20-21; 62:11; Mal. 4:2), Juez Is. 62:2; 61:2; Dn. 2:22-45; 7:9-10.

Galardonador de los santos (Is. 62:11), Maestro (Is. 2:3; Zac. 8:22), Legislador (Is. 33:22) Pastor (Is. 40:10-11; Jer. 23:1-3).

El milenio será el periodo de la completa manifestación de la gloria del señor Jesucristo. Se manifestará la gloria asociada con la humanidad de Cristo. Estará presente la gloria de un glorioso dominio, en que a Cristo en virtud de su obediencia la muerte, le será dada dominio universal para restaurar ese dominio que Adán perdió.

Estará presente la gloria (Schekynà) de un glorioso gobierno, en que a Cristo hijo de David, le será dado el poder absoluto para gobernar (Is. 9,6;  Sal 45:4; Is. 11:4; Sal. 72:4; 2:9).

Estará presente la gloria de una gloriosa herencia en la cual la tierra y la descendencia prometida a Abraham se cumplirán por medio de Cristo (Gn. 17:8; Dn. 11.16). Estará presente la gloria de una gloriosa magistratura en la cual Cristo como vocero de Dios, anunciará la voluntad y la ley de Dios por toda la era (dt. 18:18,19), estará presente la gloria de una gloriosa casa y del trono. En las cuales Cristo, como hijo de David, cumplirá lo prometido a David (2 S. 7:12-16) Para ese reino presente la gloria de un gloriosos reino sobre el cual Cristo reinará (Is. 11:10; Jer. 23:6).

También estará presente la manifestación de la gloria relacionada con la deidad de Cristo. Su omnisciencia será reconocida (Is. 66:15-24). Su omnipotencia será lo que permanece durante toda la era. (Is. 41:10).  El recibirá adoración como Dios (Sal. 45:6; 66:23; 86:9). La justicia se manifestará plenamente (Sal. 45:4,7; 98:2). Hará una manifestación  plena de gloria divina, misericordia y verdad (Is. 63:7-19; 54:7-10) la bondad y la voluntad de Dios será plenamente manifestada = revelada por medio del Mesías (Mt. 6:10) y se cumplirá en la tierra. La santidad de Dios se manifestará por medio del Mesías Ap. 15:4; Ez. 36:20-23.

Así, por medio del rey, habrá una revelación completa de los atributos divinos, de manera que Cristo pueda ser glorificado como Dios. 

 

V.CARÁCTER ESPIRITUAL DEL MILENIO

A.El reino caracterizado por la justicia.

Sólo los justos admitidos en el reino “entonces los justos le responderán” (Mt. 25:37). De Israel  así mismo se escribe, “Tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra” (Is. 60:21). Las puertas de Sión se abrirán y entrará la gente justa guardadora de verdades (Is.  26:2)

En el milenio la justicia llegará a ser un nombre sinónimo del Mesías. A los que temen su nombre les nacerá el sol de justicia, y en sus alas. Traerá salvación (Mal. 4:2). En la segunda venida del mesías, él dice “Haré que se acerque mis justicia, no se alejará” (IS. 46:13; 51:5). Como sacerdote según el orden de Melquisedec, él es el rey medianero  de Justicia (Sal. 110:4; He. 7:2).

Las palabras claves del reinado milenario de Cristo son justicia y paz, siendo la primera la raíz de la cual la ultima es el fruto… El pueblo del Mesías “Habilitará en morada de paz habitaciones seguras y recreo de reposo” (Is. 32:18). Los oficiales serán de paz y sus exactores, justicia (Is. 60:17). Porque florecerá en su justicia, y muchedumbre de paz hasta que no haya luna (Sal. 72:7). Entonces se cumplirá la verdad de la profecía. “la misericordia  y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron” (Sal. 85:10).

Por causa de la presencia del Mesías, Jerusalén será fuente de la cual emanará con deslumbrante gloria toda la justicia milenaria. Si  justicia saldrá “resplandor y su salvación se encenderá como una antorcha. Entonces verán la gente su justicia y todos los reyes su gloria” (Is. 62:1).

Sion será llamada ciudad de justicia (Is. 33:5)

Justicia será el término descriptivo que se caracteriza el gobierno del Mesías en general. Cristo será un rey que reinará con justicia (Is. 32:1).

La justicia será el cinto de sus lomos (Is. 11:5). Con justicia juzgará a los pobres (Is. 11:4) con Sal 72:1-4, y al juzgar y buscar el juicio apresurará la justicia (Is. 16:5). Se proclamará entre los gentiles.

“Jehová reina. Juzgará a los pueblos de justicia” (Sal. 96:10).

Bajo el influjo de Cristo que tengan hambre y sed de justicia serán saciado (Mt. 5:6) y recibirán la justicia del Dios de salvación (Sal. 24:5). Se les dará discernimiento entre el justo y el malo (Mal. 3:18). Israel traerá una ofrenda de Justicia (Mal. 3:3), entonces agradarán a jehová los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada (Sal. 51:19). El carácter trasformado de Israel  será una respuesta espontánea que nacerá de la justicia  propia de Jehová, un clamor de Justicia será saciado; porque como la tierra produce su renuevo “así Jehová el señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones” (Is. 61:11) para que los afligidos sean llamados árboles de justicia, y platio de Jehová, para gloria suya (Is. 61:3)

B.El reino caracterizado por la obediencia

Uno de los propósitos esenciales de la creación original era el de establecer un reino en el cual hubiese obediencia completa y voluntaria de parte de sus súbditos a Dios. El árbol fue puesto en el huerto como una muestra = obediencia (Gn. 2:6-17). Pronto llego la desobediencia. Dios no renuncio a su propósito de someter todas las cosas en sujeción a él.

Pablo declaro este continuo propósito.

Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así los que están en los cielos, como las que están en la tierra (Ef. 1:9-10).

Dios sujetará todas la cosas a aquel que dijo: “He aquí que vengo, pronto, oh Dios, para hacer su voluntad” (He. 10:9).

El hacer la voluntad de Dios en el milenio se facilitará grandemente por varias razones: (1) Mediante el cumplimiento del nuevo pacto, Israel tendrá corazón y mente renovadas de manera que puedan tener la ley de Dios en su interior (Jer. 31:33-34); (2) El Espíritu Santo será derramado sobre toda carne para morar, llenar y enseñar (Jl. 2:28-32; Ez. 36:25-31). (3) Satanás será atado los malignos serán destruidos (Sal. 37:9-10; Jer. 31:29-30) y los maslo sistemas sociales, religiosos, económicos  y políticos del cosmos satánico será liquidados. (4) En vez de desunión de Israel, habrá una unanimidad tal que ellos verán ojo a ojo otra vez En Sion (Is. 52:8). (5) El conocimiento universal del señor eliminará la oposición inadvertida a la voluntad de Dios por la ignorancia. (6) Habrá una amplía sumisión gentil a la autoridad de cristo (Sal. 22:27,28; Mal. 1:11).

Está perfecta manifestación será el carácter espiritual del milenio.

C.El reino caracterizado por la santidad

Todos los que quedaren en Sion, habiéndose lavado de su inmundicia serán llamados Santos, (Is. 4:3-4) Jehová exaltará su satno monte (Sal. 48:1; Jer. 31:23; Is. 27:13) y establecerá su casa santa, la ley de la cual será la santidad (Is. 32:12). Será su morada para siempre y el lugar donde pasarán las plantas de sus pies para que Israel nunca más profane su santo nombre (Ez. 43:7), y sabrán todas las naciones que Jehová el santo está en Israel  (Ez.  39:7). Cristo reinará sobre las naciones de la tierra desde el trono de su santidad (Sal. 47:8-9), de acuerdo, con el santo juramento que selló el pacto Davidico (Sa. 89:35-36). Los sacerdotes enseñaran al pueblo la diferencia entre lo santo y lo profano (Ez. 44:23) y ellos aparecerán ante el Mesías en la hermosura de su santidad (Sal. 110:31). En aquel día estará grabados sobre las campanillas de los caballos: “SANTIDAD DE JEHOVÁ” (Zac.14:20-21)

D.El reino caracterizado por la verdad

Es causa de juicio que los hombre “cambiaron la verdad de Dios por la mentira” (Ro. 1:25). Mediante el Mesías, quien pudo decir: “Yo soy el camino y la verdad, y la vida” (Jn. 14:6). Habrá una completa manifestación de la verdad en el milenio, lo que establece aún más el carácter esencial de ese reino.

Cristo el siervo de Jehová justicia por medio de la verdad (Is. 42:3) revelará  a Israel  abundante de paz y de verdad (Jer. 33:6). La verdad y la misericordia se encontrarán y brotarán de la tierra (Sal. 85:10-11). Entonces dirá Israel “se ha acordado de su misericordia y de su verdad para la casa de Israel; todos los términos de la tierra han visto  la salvación de nuestro Dios”. David (26:5). La fidelidad será el cinto de sus lomos (Is. 11:5). Y el juzgará a los pueblos del mundo con su verdad (Sal. 96:10). La fidelidad de Jehová asegurará que en la presencia del que una vez fue menospreciado, verán reyes y se levantarán  príncipes  adorarán (Is. 49:7). Jerusalén será llamada la ciudad fiel (Is. 1:26), porque “así dice Jehová: Yo he restaurado a Sión, y moraré en medio de Jerusalén, y Jerusalén se llamará ciudad de la verdad” (Zac. 8:3).

E.El reino caracterizado por la plenitud del espíritu santo.

Al instruirse el reino teocrático, la profecía de Joel se cumplirá: y después de esto derramaré mi espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñaran sueños, y vuestros jóvenes verán visiones: Y sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi espíritu en aquellos días (Jl. 2:28-29).

Las profecías que describen el milenio concuerdan en su testimonio de que la obra del espíritu santo en los creyentes será más abundante y tendrá mayor manifestación en el milenio que cualquier otra de las eras bíblicas anteriores a él. Es evidente en las escrituras que todos los creyentes serán moradas del espíritu Santo   en el milenio así como lo son en la era presente (Ez. 36:26; 37:14; Comp. Jer. 31:33).

La plenitud del espíritu Santo   será común en el milenio, en contraste con la poca frecuencia de ella en otros siglos, y se manifestará en adoración y alabanza al señor y en obediencia voluntaria  a él así como el poder espiritual y en transformación interior (Is. 32:15; 44:3; Ez. 39:29; Jl. 2:28-29). En contraste con la apatía, frialdad, y mundanalidad del presente siglo habrá un fervor espiritual, amor a Dios, gozo santo entendimiento espiritual y una maravillosa comunión entre los santos.

Debe por tanto, observarse que la característica sobresaliente del milenio es su natural espiritual. Un reino terrenal, de seguro, pero espiritual en cuanto a su carácter. Todos estos atributos (activos y morales), estarán en acción en el milenio.

DIOS

Amor

Justicia

Verdad

Obediencia

Plenitud

 MILENIO

En relación con el milenio y la iglesia, debe observarse que su destino primordial está relacionado con una persona, y no con un lugar. Aunque el lugar ocupa mucha importancia (Jn. 14:3), el lugar es eclipsado por la persona a cuya presencia es llevado el creyente decir que el lugar no es de importancia, sino tuviera la persona ahí.

Y sí me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis (Jn. 14:6).

Cuando Cristo, vuestra vida se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con  él en gloria (Col. 3:4).

Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal como él es (Jn. 3:2).

Se hace hincapié en la persona en todos los pasajes que tratan de la gloriosa expectativa de la iglesia y no en el lugar al cual son llevados.

Ya se ha demostrado en pasajes tales como Apocalipsis 21:3 que el señor Jesucristo estará morando con los hombres en la nueva tierra, en el reino eterno. Puesto que la escritura  revela que la iglesia  estará con Cristo, se concluye que la eterna morada de la iglesia será donde este Cristo y el Cristo es el rey del milenio, la iglesia también estará en el milenio, y si en el estado eterno Cristo  Dios (1Co. 15:28) morará como rey la iglesia también morará de acuerdo a los que Cristo es,  es decir, “seremos semejantes a él esta relación tal sería la respuesta a la oración del Señor por aquellos que Dios le había dado al padre. Aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy también estén conmigo para que vean mi gloria que me has dado” (Jn. 17:24). Por cuanto la gloria eterna de Cristo se manifestará en el reino eterno en su dominio eterno, es natural que la iglesia esté allí para contemplar y vivir bajo esta glorificación milenaria y eterna.

Bajo este clímax de revelación todo lo que sea Cristo lo es la iglesia, y todo lo que haga la iglesia, significa que Cristo lo hizo, es decir que todos los atributos morales, activos y aún los no relacionados, estarán dentro del corazón de la iglesia = corazón de Jesús.

En cuanto al asunto del Israel en el milenio ellos no van a hacer como la iglesia, pues ellos llegarán al milenio como o personas naturales, pero no glorificados como lo es la iglesia pero seremos “Un solo pueblo”  tanto los ángeles, Israel  y la Iglesia, aunque el pueblo de Israel   tiene que reinar mil años, para que luego de la segunda resurrección el clímax de la iglesia y de los ángeles, sea también con el pueblo de Israel, y luego que ocurra todo esto, todos llegaremos al estado eterno en un solo clímax “Para que Dios sea todo en todos”.

Otra cuestión que surge es la que en milenio habrá gente natural o no glorificada, pero también habrán glorificados (la iglesia), y resucitados. ¿Podrán tener comunión? Si, Lucas 24:36-47.